Aprieto con fuerza el rifle que tengo entre mis manos. Por todos lados se escuchan explosiones y gritos desgarradores. Por nada en el mundo saldré de este agujero.
¿Quién me mandó hasta aquí? Yo nací para cultivar la tierra, para nacer y morir en el campo, no para empuñar un arma por mi bandera. ¿Mi bandera? Que me perdonen, pero yo no pienso morir por un retazo de tela. Moriría por mi familia, por mis seres queridos, pero ellos se encuentran a salvo lejos de aquí, y el que está a punto de perder la vida soy yo. Y por una maldita bandera.
Pero por ahora estoy a salvo detrás de estos sacos de arena. A resguardo de las balas puedo darme el lujo hasta de pensar, puedo darme el lujo de acordarme de mi familia, que reza por mi salud. Ellos no me culparán si no asomo la cabeza por arriba de los sacos de arena. Se alegrarían. Al diablo con la valentía, el honor. Esto no es ninguna epopeya griega, esto es la realidad, y yo la quiero vivir con mi familia y no entre explosiones y gritos desgarradores de mis amigos muriendo por la Patria.
Cierro con fuerzas los ojos mientras aprieto el rifle contra mi pecho. No se escuchan más disparos. No más explosiones ni gritos desgarradores. Asomo la cabeza por entre los sacos de arena y una bala me vuela el casco. Sin dudarlo vuelvo a colocarme a resguardo de los sacos de arena. Me encuentro solo en la trinchera. Quiero llorar y no puedo.
¿Dónde están todos los demás? Hay algún par de cadáveres al lado mío pero ¿y los otros? ¿En qué momento dejaron la trinchera?
Mierda, estoy solo. ¿Y cuántos soldados enemigos quedarán? No pueden tomarme prisioneros. Eso nunca. Hay cuentos espantosos sobre lo que hacen con ellos. ¿Y si son muchos?
Rompo en llantos. Sujeto con fuerza el rifle mientras me incorporo y comienzo a correr rumbo a las trincheras enemigas, gritando desesperadamente como un loco, pensando en mi familia, en el campo. No volveré a ver el amanecer entre los cerros. ¿Está contento ahora el retazo de tela? De todas direcciones las balas atraviesan mi cuerpo.
(24defebrero2010)

Que impactante relato, que manera de mimetizarte con el sujeto en la situación!
ResponderSuprimirLamentablemente eso sigue sucediendo, ojala esos retazos de tela se pudieran defender de otra forma.
Vengo desde bitácoras y la expresión "pobrecito" que utilizas porque querés ser escritor no veo que sea tu caso.
He leido algunos de tus relatos y poesías y te digo que escribís muy bien, al menos a mí me gusta.
Te seguiré leyendo y te pondré en mi lista de blogs amigos, somos compatriotas y hay que priorizar!!
Un abrazo y seguí escribiendo que lo hacés muy bien, hasta pronto!!